Hoy 31 de marzo es el Día del Documento libre, un día global para la “liberación de los documentos electrónicos”, es decir, para reivindicar que los mismos estén en formatos abiertos de modo que se facilite su intercambio entre los programas de ordenador y, en fin, las personas que los usan.

¿Y por qué puede resultar importante esta causa, para muchos tal vez insignificante?

En el mundo de las tecnologías de la información del día a día, tanto las de “andar por casa”, como las de nuestras empresas, o las de la Administración Pública, uno de los puntos claves es la denominada interoperabilidad, que según la wikipedia significa “la condición mediante la cual sistemas heterogéneos pueden intercambiar procesos y datos”.

La interoperabilidad en una comunicación se logra en base a la adopción de códigos y formatos inteligibles por todas las participantes de la misma, cual idioma que los distintos interlocutores comprenden y hablan.

En un escenario de monopolio de códigos y formatos telemáticos, al existir sólo un fabricante de los mismos bastaría con que los extremos de la comunicación tuvieran el producto de ese fabricante, no importando cuánto de opaco o cerrado fuera el alfabeto empleado en la comunicación. Pero esta situación, aparte de la inconveniencia de los monopolios, constituiría una interoperabilidad mal entendida: ya se ha dicho que la definición parte de que sean sistemas heterogéneos.

Por tanto, es condición necesaria que los códigos y formatos sean abiertos, además de estandarizados, a fin de que cada extremo pueda emplear no obligatoriamente un único programa que genere y entienda esos alfabetos.

Claro ejemplo del primer caso de falsa interoperabilidad lo ha protagonizado históricamente Microsoft, cuyos estándares “de facto” en lo que a documentos ofimáticos se refiere, (el .doc, .xls, y .ppt nuestro de cada día), han venido siendo cerrados, dificultando así la interoperabilidad para con otros sistemas no Microsoft.

Y claro ejemplo de estándares abiertos desde un principio lo constituye el formato OpenDocument, oficialmente aprobado por el organismo de estandarización internacional ISO, el cual facilita que todos los participantes puedan comunicarse no sólo con la suite ofimática monopolizante, sino mediante más de diez programas ofimáticos de fabricantes distintos, la mayoría licenciados como software libre y además gratuito.

Es urgente o, cuando menos importante, que la población sepa que existen programas ofimáticos libres (libres para ser adaptados, mejorados, copiados), y además gratuitos, que proporcionan características muy semejantes si no superiores a las de otros productos cerrados y privativos que usamos, productos que creemos que son los únicos y cuyo precio oficial va de los 300 € a los 650 €.

En relación a la universalización del software libre, el puesto de escritorio es una pieza clave y, en éste, el intercambio de documentos resulta ser una de las tareas más habituales junto con la navegación por internet y el uso del correo electrónico.

Por todo esto, yo también apoyo a http://www.documentfreedom.org. Compartir es bueno, y resulta más fácil con formatos abiertos y libres.

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Una Respuesta a “Document Freedom Day'2010”
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