Empiezo esta sección de ir recogiendo personas y organizaciones que usan software libre en un 5 de enero, fecha con recuerdos de ilusiones durante la infancia. Y este post quiere ser un agradecimiento a mi padre y a mi madre por todo lo que me han regalado, no ya en aspectos materiales y no en días como hoy, sino más bien tanto otro en tantos días de tantos años.

A lo que iba: hace unos cuatro años hicieron algunos cursillos de informática básica para mayores en un KZ Gunea y en un club de jubilados del barrio. Toda la tecnología empleada fue de Microsoft, como era de suponer. Además del uso introductorio (que si encender y apagar el PC, que si mover el ratón,…), aprendieron navegación, correo electrónico y algo de ofimática.

Uno de los problemas principales con el PC de su casa era la necesidad de tener un antivirus que estuviera actualizado. Además, poco a poco fue apareciendo el conocido efecto ralentí tan propio del Windows consistente en que, a medida que pasa el tiempo, el registro y el sistema se van llenando de cosas extrañas y todo va más lento.

Hace un año les propuse ponerles Ubuntu, lo que gracias a la confianza les pareció buena idea aun sin conocerlo. Hicimos un cursillo en no más de 3 horas, y durante las primeras semanas les resolvía dudas puntuales. Algunas incidencias habidas desde entonces:

  • Hubo que instalar un Internet Explorer porque alguna página aún no está habilitada para Firefox. Sin problema.
  • En ciertas megapresentaciones de PowerPoint (de las de “manda una copia a mil amigos o…”) el audio no se oye, y alguna vez ha ocurrido que los elementos salen ligeramente movidos.

A día de hoy siguen utilizando Ubuntu para todo: escriben cartas y usan fórmulas con OpenOffice, navegan, oyen música y ven videos, y juegan al solitario. Lo básico para el uso doméstico. Y se han olvidado del antivirus, del que oyen hablar a sus amistades.

Digo yo que, si dos personas de 76 y 72 años que jamás en su vida profesional han visto ordenadores se han podido reconvertir en un año con apenas formación, ¿por qué parece tan difícil generalizar el cambio en el uso doméstico? Para mí, las causas pueden consistir en:

  1. Falta de conocimiento y experiencia colectiva, derivadas de la falta de “marketing” (en spanish “difusión”):
    • “De esto no entiende ni el de la tienda de informática que me vendió mi ordenador”
    • “Si no sé algo no puedo llamar a un colega que sepa de esto, venga y me lo arregle”
    • “¿Dónde encuentro quien me pueda dar un cursillito?”
    • “Llevaba años viendo sólo Windows por todas partes, y pensé que no había vida más allá de Microsoft”
  2. Escasa motivación por la causa del software libre + comodidad = poca ilusión y paciencia para [re]aprender algo socialmente útil
  3. Dineros: “ah, pero ¿el Windows no era gratis?”

Me gustaron también las razones aquí expuestas.

Ojalá que con las niñas y niños del proyecto Eskola 2.0 esta realidad se invierta. Aurrera neska-mutilak. Eta aupa irakasleok ere. :mrgreen:

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One Response to “Ubuntu para la tercera edad”
  1. avatar Mª Nieves says:

    Mucha culpa de que la gente no se apunte al software libre es la falta de conocimiento del mismo. ¿no hay manera de hacer propaganda de ello y mayor escala que la que se hace actualmente? Quiero decir, a través de programas de tv por ejemplo. En Telebilbao, hay un programa de temas de ordenadores, en el que si no han tratado este tema, se prodría animar a que lo hagan. También en programas de radio, donde tengan cabida estos temas. Creo que es una manera de llegar a interesar a mucha gente. Cuando digo que yo tengo el programa de Linux, muchas amigas me miran con cara rara, porque no lo conocen en absoluto

  2.  
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